Sin objetivos no hay logro

Con frecuencia olvidamos lo obvio: sin plantearnos objetivos es muy difícil que alcancemos resultados satisfactorios.

Los objetivos nos permiten “centrar el foco” y “centrarnos”en lo que pretendemos.

Se atribuye a Albert Einsten una reflexión llena de sentido común: “si continuas haciendo lo mismo, no esperes que los resultados sean distintos”; si lo que estamos haciendo no nos permite llegar a los objetivos planteados tenemos que cambiar de forma de actuar para asegurarnos la consecución de los objetivos propuestos.

Los objetivos que nos planteemos deben de ser observables y medibles; ello nos permitirá avanzar en la dirección adecuada, reforzar el logro y motivarnos para continuar en la tarea.

Planteados los objetivos podremos diseñar un plan de acción y compartir con nuestro equipo las actividades a emprender.

Compartir los objetivos y el plan de acción con el equipo es imprescindible si queremos hacer avanzar a la empresa y tener éxito, “alinear” a todo el personal en aras a la consecución de objetivos comunes.

Objetivos diarios, objetivos semanales, mensuales, etc.

Estas páginas te ayudarán a conseguirlos.

Alcanza la excelencia

Hay dos tipos de personas: las que lo intentan y las que no.

Este libro es una guía para aquellos que sí lo intentan, los que quieren ser mejores, los que quieren ser protagonistas de su vida; no unos meros espectadores. Los que piensan que el guión está por escribir y que ellos pueden inventarlo. Los que no se conforman con lo que son y quieren más.

Si eres un comodón no hace falta que leas más; perderás el tiempo: deja que los demás decidan por ti.

Los que quieran seguir, los que lo quieran intentar, encontrarán en este libro una guía rápida y sencilla que les ayudará a adquirir los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Si la siguen llegarán a ser, seguro, aquello que pueden llegar a ser.

No hablamos de teoría sino de práctica, del día a día de una vida excelente.

Y con el logro llega también la satisfacción de haberlo conseguido. Sólo los que se lo proponen pueden llegar. Los demás ni lo entenderán.

Respóndete a una sencilla pregunta: ¿quieres?

¿Rechazar o educar?

Lap trop sid mien troc class a estem devin primetico

Hemos sido educados para el código único, y en cambio, debemos de vivir en un mundo donde el número de códigos tiende al infinito.

Ante ello podemos desesperarnos (que es la opción más fácil) o intentar enriquecernos ante tanta diversidad, ante tantos nuevos códigos.

Es nuestra decisión: estar de parte de la oportunidad o del cambio sin sentido, de la frase que no aporta nada (como la de arriba: ¿has intentado descubrir su significado o la has rechazado inmediatamente para no perder el tiempo?)

Deberíamos de entrenar la mente a encontrar riqueza ante tanto cambio, ante un mundo tan diverso, ante unas personas tan distintas, antes unas culturas muchas de ellas para nosotros desconocidas.

El estadio 6 pretende precisamente esto: enriquecernos con el caos, generar caos y acabar dominando el caos para enriquecernos con él.

¡Vaya reto!

Y recuerda: aivadot  sedeup  raibmac is sazeipme  yoh

¿Sabes liderar equipos?

Construir un equipo requiere una condición imprescindible: construirse a uno mismo. El liderazgo es el proceso mediante el cual una persona consigue construirse a sí mismo facilitando la construcción de los demás para conseguir un objetivo común.

El liderazgo en el siglo XXI toma, sobre esta base, una orientación distinta a la concepción clásica según la cual alguien (el líder) conducía a otros (el equipo) hacia un objetivo previamente decidido por el líder.

Según la concepción clásica al líder se asociaban palabras como determinación, capacidad de persuasión, resiliencia, soledad, fortaleza, etc.

En cambio, según la nueva concepción, el líder es alguien (como los demás), en proceso, que tiene una capacidad especial para establecer relaciones con los demás, que devendrán enriquecedoras para todos, y de forma distinta para cada uno de los componentes del equipo.

De ahí que una de las fortalezas de los equipos de este siglo sea la diversidad, de manera que deviene tarea de todos relacionar entre sí los recursos de cada miembro para avanzar.

Éste es el secreto para alcanzar un equipo de alto rendimiento, formado por personas interdependientes que mediante las relaciones que saben establecer entre ellos consiguen llegar a los objetivos planteados, a la vez que se construyen y enriquecen mutuamente.

Libera el lider que hay en ti

En un momento temprano de  nuestra vida nos enfrentamos a una disyuntiva que marcará nuestra existencia: escoges si quieres ser espectador o protagonista de tu propio proyecto vital.

El drama es que esta disyuntiva no se plantea de pronto ni requiere una decisión de un momento; es una opción que viene conformada por miles de pequeñas decisiones que tomamos casi sin darnos cuenta.

Elecciones como a qué dedicamos el tiempo libre, qué amigos escogemos, qué lecturas, qué hacemos durante los fines de semana, etc.

Según la calidad de estas decisiones acabamos en zapatillas ante el televisor viendo pasar nuestra vida, de espectadores; o liderando nuestra vida, pretendiendo “la excelencia y la elegancia”.

En resumen, podríamos decir que se trata de un proceso de liberación personal, en el que decidimos tomar las riendas de nuestra vida, liderando nuestro proyecto en cada una de las cinco dimensiones: física, emocional, racional, moral/social y espiritual.

No es un camino fácil ni cómodo, pero sí apasionante y motivador; la diferencia entre ser espectador o protagonista; tampoco está exenta de riesgos, errores y sinsabores. Es el sabor de la autenticidad.

¿Te atreves?

La empresa forma parte de ti (te guste o no)

¡Explícame tu empresa sin números y te diré lo buen profesional que eres!

“Yo soy yo y mis circunstancias”, decía Ortega y Gasset para significar que las circunstancias son una parte sustancial de nosotros mismos, del propio yo.

En las sociedades económicamente desarrolladas, el mundo de la empresa y el trabajo, se funde con esas circunstancias de la que nos hablaba Ortega, hasta el punto de constituirse, en muchos casos, en definitorias de nuestro yo. La gran mayoría de personas no te pregunta ¿quién eres? Te preguntan, más bien: ¿dónde trabajas?, ¿de qué trabajas?, ¿qué haces? o ¿qué eres?, pero no ¿quién eres?

Si la empresa forma parte constitutiva de nosotros mismos, de nuestro yo, resulta fundamental para nuestro éxito conocer e integrar el mundo de la empresa en nuestras vidas, hasta el punto de que potenciarnos a nosotros mismos equivalga a potenciar a nuestra empresa.

La empresa en la que trabajamos nos define y nosotros la definimos a ella. El sentido de pertenencia adquiere así un nuevo significado y se convierte en esencial, pues nos ayuda a integrar nuestra personalidad, nuestros valores, nuestra cultura e, incluso, nuestras relaciones.

No podemos pretendernos únicos si, a su vez, nuestra empresa no lo es también. No podemos pretendernos excelentes si nuestro trabajo y nuestra empresa no alcanzan la excelencia. De hecho, no podemos pretendernos felices si nuestra relación con el mundo del trabajo no es plena, pues el mundo del trabajo y “nuestro” mundo, son un mismo mundo.

Hace unos días, comentando este prólogo con una líder, me decía que se sentía completamente desmotivada y sin ninguna ilusión por continuar en su empresa. Empresa grande e influyente, que por razones de confidencialidad no desvelaré su nombre. Literalmente me dijo: “la forma de hacer las cosas que tiene el director y los de arriba no tiene nada que ver con mis valores y con mi ser”. Prosiguió: “y no es solo cosa mía, porque la gente se está marchando, nadie quiere pertenecer a nuestra empresa. Yo también me quiero ir y cuanto antes mejor”.

Confianza y Sinergia

Las personas nos agrupamos para conseguir nuestros objetivos de forma eficiente, es decir, buscamos el mejor resultado con el menor uso de recurso posible.

Uno de los efectos del equipo son las sinergias, o coloquialmente, cuando uno más uno suman más de dos.

¿Qué hace que esto se produzca? en mi opinión hay varios factores que provocan esa sinergia. Uno de ellos es la confianza. Cada uno de nosotros es diferente, cada uno de nosotros aporta algo distinto al colectivo, y de la unión de esas diferencias aparece algo mayor, algo capaz de hacer más de lo que haría cada uno por su cuenta,….

Cuando confiamos, cuando dejamos que el equipo trabaje con nosotros y nosotros nos entregamos al equipo, cosas maravillosas pueden suceder,… parece imposible que nos aguantemos sin esfuerzo todos, en equilibrio, siendo tan diferentes, y en el fondo tan iguales,… El video refleja una experiencia vivida en primera persona. Cuando lo vives desde dentro, no eres consciente de lo que estas consiguiendo, simplemente confías y realizas tu función. Cuando lo ves desde fuera te preguntas cómo algo aparentemente tan difícil lo has conseguido de una forma tan fácil…. La respuesta es: CONFIANZA.

Cada uno ha confiado en el otro y en el grupo. Cada uno ha absorbido la presión y ha regulado la fuerza para mantener el sistema en equilibrio ante los cambios,… y cuando este se alcanza, todo fluye sin esfuerzo.

Uno de los elementos principales que distinguirá un equipo de un grupo será la confianza.

Y tú, ¿confías en tu equipo?, ¿crees que podría mejorar el rendimiento si se mejorara esa confianza?… Si es así, no lo dudes, contrata los servicios de un coach y trabajad juntos en alcanzar esas sinergias, convierte el grupo de gente con el que estás en un equipo de máximo rendimiento!

Bernat Fortuny
Coach & Trainer

Las emociones mandan. ¡Convence con ellas!

Hubo un tiempo no muy lejano en que “emocionarse” era algo que se reducía al ámbito familiar y, mayormente, femenino.

Pero estamos en el siglo XXI y hablamos del mundo del trabajo. Y en este siglo ya no basta con emocionarse, ni con dominar nuestras emociones, sino que reivindicamos el valor y la función de las emociones en todos los ámbitos de la vida, también en el laboral.

Para trabajar, para dirigir, para planificar, para comunicar, para vender, para servir al cliente, resulta imprescindible integrar nuestras emociones si queremos llegar a resultados exitosos y duraderos.

Nos emocionamos y nuestro objetivo es, a través de esta emoción, llegar a emocionar a los demás, aportar calidez y humanidad a nuestra relación para proporcionarle una personalidad única y memorable.

Cuando nos emocionamos, y cuando conseguimos emocionar, nos convertimos en únicos, en distintos; hasta llegar al enamoramiento.

Sólo depende de cada uno de nosotros, de nuestra dedicación y nuestro esfuerzo.

O cambias o estás muerto

Decía el filósofo que nunca puedes bañarte en el mismo rio, para significar que “todo cambia” constantemente.

Ya no es porque lo diga Heráclito, sino porque lo comprobamos cada día.

Por ejemplo, en el restaurante que comí ayer he comido varias veces. Cada día es diferente. No hay nada igual o pocas cosas. Hablaba con el propietario y me decía que cada día es una historia diferente, unas circunstancias diferentes y que gracias a esos cambios constantes no les coge la rutina. Y que presentar siempre los mismos platos es un suicidio. O el panadero. O el de la fruta del mercado o cualquier otro.

Quizás en el siglo V antes de Cristo había que buscarse ejemplos ingeniosos para demostrarlo, pero hoy en día basta con estar atento a cualquier aspecto de la vida para concluir que TODO, CONSTANTEMENTE, está en proceso de cambio continuo.Incluso muertos las personas cambiamos.

Actualmente, a la que nos descuidamos, devenimos en fósiles inadaptados incapaces de vivir en nuestro mundo.

Desterremos la frase “en mis tiempos”, pues nuestros tiempos son estos en los que estamos viviendo, lanzados a la existencia en un mundo que no para; especialmente en el entorno laboral y empresarial.

Lo que ayer servía hoy resulta obsoleto y, en muchas ocasiones, incluso inconveniente o perjudicial.

Ante esta realidad no caben medias tintas: o nos lanzamos a la misma velocidad para asumirlo, o nos dejamos devorar (apartar) por el cambio; no hay caminos intermedios.

Si quieres vivir, tener éxito, ser feliz, atrévete: CAMBIA

Me he leído un libro de recursos humanos

En una visita de preparación para una formación para el equipo comercial de una empresa, mientras estaba aclarando ciertos puntos que el Gerente quería hacer hincapié, la secretaria llamó a la puerta mientras entraba y primero mirándome a mí y luego a su jefe soltó un, perdón, pero tengo algo urgente que tendría que comentarle.

Enseguida veo que no se siente cómoda que yo esté allí presente, pero el gerente pone la mano encima de mi brazo evitando que me levante y le contesta que puede hablar sin ningún problema, ya que yo estoy allí precisamente para mejorar algunos aspectos de la empresa.

La secretaria todavía se siente más incómoda pero como en breve sabremos el asunto es urgente.

– Me acaban de llamar del colegio porqué el niño se ha caído y se ha roto los dientes, no parece grave pero si que esta sangrando mucho y tienen muy claro que lo debería llevar a urgencias…

Noto como el Gerente, que lo tengo al lado y sin duda la ocasión le permite lucirse, se pone de pie y rápidamente se acerca a la secretaria diciéndole que por supuesto vaya enseguida a por el niño y que no se preocupe por su agenda que ya se las arreglará. Que sobretodo le informe más tarde como ha ido todo.

Con una clara preocupación pero sin duda algo más aliviada que hacía un rato se despide dando dos o tres veces las gracias y sale del despacho.

El gerente me mira de reojo y acercándose de nuevo a la mesa comenta:

– Me gusta poder decir que soy sensible con mis trabajadores y que intento ayudarles en todo lo que puedo.

Mientras esperaba mi aprobación, le miré a los ojos y no pude evitar hacerle la pregunta.

– Cómo se llama su hijo?

– Cómo?

– Cómo se llama el hijo de tu secretaria?

– No lo sé.

Intencionadamente mantuve un incomodísimo silencio…..hasta que no puedo reprimirse.

– Debería saberlo.

– Efectivamente, cuantos años hace que trabaja contigo, que es tu secretaria?

– Trabaja con nosotros cuatro años y que es mi secretaría casi dos.

– Tranquilo, podría ser mucho peor, te aseguro que he visto cosas mucho peores, pero sin duda te servirá de reflexión lo que ha sucedido hoy. La respuesta que me has dado antes era de “manual de relaciones laborales para el Gerente de hoy”, ha resultado muy obvia que era una frase aprendida. Conocer realmente a la gente que trabaja contigo es muy importante, pero todavía lo es más conocer a la gente que trabaja para ti.

Te puedo asegurar que los resultados hacía la empresa, a nivel motivación, resultados, ambiente de trabajo, etc son casi mágicos!

– Dedica un tiempo cada día a reflexionar en tu círculo más cercano de colaboradores (trabajadores, pero intentamos trabajar un nuevo marco mental, el nuevo paradigma), quién debería considerarse un puntal en tu día a día.

– Realiza una lista, actualízala si hace falta, tantas veces como haga falta.

– Interésate por ellos, eso pasa por saber cuando es su aniversario, por invitarles a comer o a desayunar un día. A preguntar como se sienten en la empresa, cómo puedes ayudarle tú directamente como Gerente en sus tareas diarias.

– Una buena manera de hacerlo es preguntar!, no busques situaciones complicadas o utilices las reuniones para ello. Sé valiente, las reuniones son para otras cosas!

– Sé empático, muchas veces una cara dice mucho, hoy tu secretaria esta contenta?, no?

– Propón acciones para que los aniversarios se conozcan y sea la empresa parte partícipe, “hoy rosquillas gratis por el aniversario de…”

– Premia la sinceridad, cuando todo el mundo te dice que todo es magnífico y maravilloso sospecha que alguna cosa no va bien, y además tu no estas enterando.

– Sé proactivo!, las relaciones humanas no funcionan por reacción.

– No eres su amigo, ni una ONG, pero si tienes muchas herramientas con las que puedes mejorar la vida de tus trabajadores ( y la TUYA!!)